jueves, 7 de octubre de 2010

6:35 de la mañana


Despierto

con fiebre y náuseas, cuando

soy consciente de que

existo es cuando

el dolor me lo recuerda.


Mierda de gripes

que aparecen de la

nada;

mierda de medicamentos

que nos hacen menos

fuertes.


Salgo de la cama caminando

como si en cualquier

momento el mundo se viene

abajo.


Se desgarra por dentro

mi garganta

aunque beba un solo

sorbo de agua.


A cada tos

retumba mi pecho

y las ansias me hacen

correr al aire fresco.


Y diviso: desde mi balcón

cómo los pajaros siguen

mirando fijamente

al horizonte y pienso; debería

tener el hombre

a veces dos alas

para surcar los cielos.

Rutina

Las caras

de las gentes

iguales

por las mañanas; gente que va

como en un sueño

caminando, quitándose

las legañas.


Me invaden increíbles historias

que olvido

en un instante; posibles

vidas de aquellas gentes

que viajan en autobús, cuando los estómagos

hacen sinfonía.


Mejor escaparse

por la mejor vía que puedas; yo, en la poesía

dejo

meditar las ideas que nunca conté

en las conversaciones.


Aunque me cueste salir impune

de esta triste película que es la vida

ya que la muerte pisa

los talones.

martes, 5 de octubre de 2010

Soliloquio del subconsciente


Tengo varios miles

de versos

en cientos

de sucios papeles

donde se proyectan

mis envidias y

fracasos.


Era una noche poética

y yo allí sentado;

saboreando la amargura

en contacto con

mis labios.


La luz del faro iluminó

la senda que hacía

el llevaba.


Se han marchitado

las historias que

contaban sobre un

largo pasear hacia

la nada.


Es intangible y

escapa al ser descrito

con palabra; esa

sensación pueril

que no deja dormir.


Es un detalle que se

reconoce a la

segunda vez.


Es querer ser lo que

uno nunca supo

ser.


Es un arrebato que

colma con un

garabato.


Es hacerlo por necesidad

de saber de lo

que hablo.


Es pensar que quizás

todo esto valga

para algo.


Es necesaria la

afición de consumirse

a ratos.


Es cruel hilo que

se enreda alrededor

de tu garganta.


Son todas excusas

ya nombradas; son

algunas incluso

tan baratas; son

todo pero a la vez

nada.


Son así, cada una

de mis palabras.

lunes, 4 de octubre de 2010

Cementerio de Metáforas


CEMENTERIO DE METÁFORAS



Pronto las bibliotecas de las facultades me recordaran a grandes peceras, cuando fabrico atardeceres en Anaya. Bocadillos de imaginación que flotan al bostezar los estudiantes, como vaho que no dice nada: el folio permanece en blanco.

... nadie sabe qué sucede cuando una metáfora muere.

Las metáforas se fosilizan en tu lengua, el rastro de las historias que no cuentas y allí perecen y se vuelven saliva densa. Pronto las comidas te resultará demasiado ácidas, pronto las sentirás como si hubieras paladeado monedas incandescentes antes.
Quizá padezcas cáncer de palabras, es la sentencia que una voz desconocida proclama desde el interior de un escusado en los aseos de la estación de autobuses. Nunca verás al dueño de ese diagnóstico tan poco alentador, pero a ti la lengua empieza a dolerte mientras arrastras tu maleta hacia casa...
Como si se hinchara, como si fuera a reventar...

... durante lo quejidos finales del somier de mi cama, al cerrar la puerta de mi cuarto, la luz roja de la lampara china electriza las sábanas, sus extremos lamen el suelo de parqué...

A veces la negligencia del tiempo suena como el claqué ralentizado de un veterano crooner en Las Vegas, como una sesión de drum&bass en el desierto de lo reconocible.

... y aun pienso en tu pijama verde tirado en el suelo, como si te hubieras evaporado después de un incidente atómico. Pruebo a iluminarte y nos mortifica la desesperación del mechero que no funciona. Luego, quizá, un grito que gravita en el patio de mi casa, en la calle Santa Clara. Aún puedo orientarme durante los graves extravíos, cuando vuelvo de tu residencia y subo por los callejones oscuros.

Allí, los renglones torcidos son la silueta difusa de una melena que la sombra acaricia. Un amigo me confesó que esa escena era digna de describir...

¿No posee un sentido incalculable y cautivador aquello que no puede ofrecer ningún sentido?
Porque tú, contra tu voluntad o por simple capricho, sigues presa del espejo del baño rosa. ¿No te conté que a veces he entrevisto tu reflejo atrapado cuando cruzaba el pasillo? Allí te mantienes detenida, arreglándote el flequillo antes de verte encandilada por la tarde.

Sólo entonces advertí que uno no ama un lugar hasta que ese lugar no se halla impregnado de recuerdos.

Y entre mis apuntes encuentro enigmáticos mensajes. Oráculos recitados desde el anonimato del que niega su mano...

... y dicen
que siempre es más fácil recordar la fragancia de las mañanas de la infancia,
dicen
que hay tornados sobre las cabezas de los que con exceso recuerdan,
dicen
que el viento que has traído en tu mochila es un secreto que sÓlo descifrarán los que han practicado las declinaciones de la dulce espera...




Roberto Gueroa, Salamanca, 4 de octubre de 2010.

A solas con la poesía

Cuando camino

la música en los cascos

voy sin destino,

a solas con la poesía.


Anoche soñaba

mientras escribía

pensando en mañana,

a solas con la poesía.


A solas no me siento

solo

porque a solas

estoy con la poesía.


A solas soy

la poesía

y por ella

desmonto las jugadas

porque ella

es la que manda.


Cuando la mañana

son rayos de luz proyectados

yo deambulo

a solas con la poesía.


El recuerdo que guardo

de ti

no es para mí,

es para la poesía.


Atado me mantiene

a la cordura

la poesía, ella

hace que no me pierda

en este esquizofrénico

sistema.

domingo, 3 de octubre de 2010

Caos Alrededor

Una cruz señala

el centro

de un papel

arrugado, traído

por el viento; escrita

con tinta

azul acompaña

una nota:

“la multitud

está muerta por dentro”.


Yo sonrío observando

desde mi posición

como la vida

gira.


Mientras en las entrañas

se cocinan los

secretos capitales.


La memoria me

permite ahora

recordar por un instante

el tacto aterciopelado

de su piel.


Viviendo con un continuo

caos a mi alrededor

donde cambio

es lo que lo define

mejor.


Cansa reorganizar

la vida piedra a

piedra y en situaciones

comunes albergamos

esas mismas ganas.


De vomitar, quizás

a la nada, lo que

nos hace callar

la boca; cuando

somos lo interior

ante un impulso, cuando

el vaso se

llena.

viernes, 1 de octubre de 2010

Masaje auditivo

Encerrado

en mi particular

burbuja

escucho a John

Sebastian Bach

como haría el viejo Bukowski.


Acarician mis oídos

suavemente

las miles de voces

de un adagio que piden

clemencia para una

melodía.


Indesciptibles parajes

recorren mis oídos, me

dejo

llevar por el ritmo;

dejo

que los golpes de violín

me lleven

donde ellos quieran, sin

prisa por volver, sin

prisa por el mañana.


Después

llega el jazz tranquilo

que suave

me conduce hasta otro

particular

infinito.


Volando los pájaros

hacia el atardecer, empiezan

las farolas a dar su

anaranjado color

a las cosas.


Deslizándose entre

las notas se cuelan

mis palabras

susurrándole al viento

que el olvido es su condena.