Todos
reclamando
lo que creen suyo,
y no saben que nada
es de nadie.
La vida pasa a ser
una columna de humo
contaminada.
La gente deambula
embobada
ajenas a la miseria
sin saber
lo que es una vida
de mierda.
Condenado
a contemplar el sufrimiento
ajeno, empatizo hasta
que acaba por
volverse mío.
De piedra
hay que hacerse
para no
volverse loco
y solucionarlo con un
revólver.
Mientras
pasan los segundos
la vida pasa
como caen granos de arena
en un reloj o como caen
las gotas de esta lluvia
alrededor.
Las mayores alegrías son
abandonar
esos pozos vacíos
y llenar con metáforas
aprendiendo
de los golpes
de mente y corazón.
Mantenerse
sereno y respirar
aire
limpio
de sentimientos.