miércoles, 24 de abril de 2013

40.

Black and distorted




Veo pasar la noche a través de la ventana
la luz de las farolas riega la calle
de un naranja intenso.

Aprovecho este interludio musical
para hacer balance de las idas y venidas
mientras la vida
hace de las suyas día a día.

A los cascos una melodía abre brecha
en mi subconsciente.

Dices creer en el destino
pero tu y yo sabemos
que no hay destino aparente para esto
pues sólo nosotros forjamos
el futuro que será
presente.

domingo, 21 de abril de 2013

39.

Wall





1. Nota introductoria:

 Cualquier conexión con la realidad es pura coincidencia. Solo tiene una posible interpretación. Lo demás son conjeturas. Este texto nunca debió salir de mi cabeza, pero se ha vuelto necesario. Está empezando a corroer mis entrañas.
           
            Ahora que lo pienso, esto nunca debería ser texto. Debería ser un gesto. Un beso. Una caricia. O una conversación de horas después de calmarnos las ansias. Pero reconozco que hay algo dentro de mí que me impide hacerlo. Si crees que necesitas saber más, sigue leyendo. Es hora de volver atrás.


2. Breve descripción sensitiva:

            Ahora solo inspira.

Acababa la primavera. El verano empezaba a hacer sudar a la gente y en la calle casi podía olerse el olor a piscina recién pintada. Clava en tu mente ese olor. Acompáñalo con esa canción que te deja inútil para todo el día. Esas canciones que te deprimen o alegran inevitablemente. Ahí es cuando entras tú. Cuando yo solo jugaba a hacer aros de humo en cualquier banco de cualquier parque. Cuando solo eras una canción que me gustaba cantarte. Después pasó el tiempo y cada uno fuimos por nuestro lado.


3. La herida que deja cicatriz:

            Al principio era sencillo. Todo lo que se va acaba por volver, es cosa de la vida, supongo. Volvía a andar de aquí para allá. Ahora mismo no recuerdo exactamente como fue el volverme a encontrar contigo. Lo que si recuerdo es que de repente pensar en ti era acabar perdiendo los nervios. Tanto que a veces te ignoraba en la calle. Fuiste lo único que nunca conté a mi psicólogo.

            Y todos los días la misma promesa: no pensar más en lo imposible. Esa promesa que rompía fácilmente en momentos de debilidad. Después venían los desvaríos de mi mente. La interconexión de sucesos totalmente casuales. Pero el querer ver ordenaba a su manera.

            Así pasaron unos meses, en un completo círculo vicioso del que no conseguía avanzar. Tu presencia era excusa suficiente como para que esa noche soñara algo que mereciese la pena recordar.

Mientras tanto mis memorias iban quedando codificadas en poesías crípticas y sin sentido en las que tu eres el hilo conductor. Lo peor de todo es cuando jugaba a escribir tu nombre en vertical y me dijeras que te gustaba. Siempre me preguntaré si te diste cuenta de eso.

4. El hábito que se vuelve costumbre:

            Suelta el aire.

            Han pasado dos años. Todavía hay veces que me gusta utilizarte como musa sin que lo sepas. Antes era un juego pero ahora se me ha ido de las manos. Pues nunca dominamos cuando decidimos llamar a algo amor. Pero lo cierto es que aunque cierres la puerta a veces cala.

            Mi cerebro estalla cuando escribo por la noche lo primero que se me viene a la cabeza al pensar en ti y a la mañana siguiente soy consciente de que lo has leído. Es cuando mi subconsciente empieza a montarse la película y ya puedo dar por desperdiciado el día.


5. Coda instrumental:

            Hoy es la enésima vez que me he jurado pasar de ti. Por eso es que estoy escribiendo esto totalmente sobrio y sin la luz de la luna que me ayude. Hoy será un domingo más que tirar a la basura. En vez de cansarte, prefiero cansar al vacío por eso escribo esta carta sin destino.

            En la sombra quedo. Espero que si alguna vez lees esto y te queda alguna duda, si estás interesada en resolverlo, sabes donde encontrarme. No dudes en hacerlo. Simplemente hazlo.



                                                                                               Atentamente, Jack Red.

viernes, 19 de abril de 2013

38.

Tomorrow will be another day



Todas las mañanas tropiezo en las aceras
cuando no voy totalmente despierto
cosa habitual porque paso
demasiadas horas muertas
dando vueltas
en la cama.

Te voy a contar un secreto:
lo poco que recuerdo de mis sueños
eres tú.
                   
Intento descifrarlos
mirando la luz roja del semáforo
esperando para pasar.

Siempre llego tarde.

Las horas se me pasan
a pesar de tener
unas doscientas alarmas
resonando en mis sueños
antes de despertar.

Todas las ventanas tienen
una conexión directa
hacia una dimensión paralela
antigua pero confortable
zaguán recóndito al que me escapo.

Antes solía olvidar lo que pensaba
lo cual era útil para no
guardarte en mi memoria consciente
o inconsciente.

Ahora lo consciente se hace
transparente y no me abandona la aplastante
realidad.

Y solo puedo recordar de mis sueños
el arco rojo perfecto
que forman tus labios.


37.

From Madrid to anywhere




Tres
eran las cosas que al suelo
le ataban.

Una:
El olor del verano o el color
de la primavera.
El hastío del invierno
o la melancolía del otoño.

Dos:
El placer de desglosar por partes
un conjunto armónico de frecuencias
para asociarlas a una imagen
o para hablar cuando no hay palabras.

Tres:
Esa lista de cosas por terminar
colgada en la pared
como un cartel de se busca
donde una de las cosas
es encontrar una buena musa.

martes, 9 de abril de 2013

36.


 Before sleep







Hablo mierda.
Pienso mierda.
No puedo mantener
ninguna conversación.

Paso las horas mirando al vacío
un punto en la pared que invento
hojas blancas sin rellenar.

No puedo recordar
lo que me cuentan mis sueños.

Mi cerebro es cemento.



viernes, 29 de marzo de 2013

35.


Lavapiés





Soy yo cuando paso frente al espejo y me miro
intentando ver que tengo por dentro.
Valoro y aprecio cada circunstancia culpable
de una frágil conexión interior.
Mejor no malgastar las palabras cuando no son necesarias.
No es correcto soñar si no se lucha.
Hay demasiados kilómetros y barreras físicas tangibles
pero tu fantasma me persigue.
Y aún sabiendo lo que hay te he buscado
en los labios y nombres de otras.
Pero siempre he fracasado.



lunes, 11 de marzo de 2013

34.

Production time




He perdido la costumbre
de contarme lo que me pasa por dentro
y centrarme en no dejar escapar nada.

Pero los domingos de resaca
parece que siempre me ataca
el atroz deseo de plasmar
una idea con palabras.

Mas nunca acabo de comprender
hay cosas que no se pueden expresar
solo se pueden sentir.

Y yo, con el tiempo,
me he vuelto tan escéptico
que mi cerebro descarta las causalidades
evitando cualquier posible encuentro.

En la calle se oye una sirena correr
pero aun así todo anda en calma
mientras cada uno se devana su sesera.

Hace tiempo que soy escéptico
y ya no creo en el amor.