martes, 15 de marzo de 2011

Máquina expendedora de sensaciones

Al otro lado de la raya


Perder el tiempo es síntoma de que algo va mal, quizás de esto no se de cuenta todo el mundo o quizás si. No soy todo el mundo para comprobarlo. La intuición nos hace obrar de manera impulsiva, siendo los resultados distintos a los que pensaríamos detenidamente. Yo sólo intento averiguar que es lo que pasa si dejo a mi mente libre escribir sobre un papel vacío. Determino la opción perfilada a través de las rejas de la parte analítica y sistemática de mi cerebro. Doy la oportunidad de negar cualquier causa, por efímera que sea.


La duda es una pregunta existencial en sí misma.


Recorro el borde de un abismo, observando desde el acantilado la violencia de las olas al romper contra las rocas adelantadas. Cada minúscula partícula de agua me recuerda: de la unión se forman los pedazos. Pero ambos sabemos que hay algo más que eso.


Las huellas del desamor son las postillas de la herida producida por el amor. Pero ni siquiera puedo estar seguro de saber que significa esto último. Quizás solo sea un inconsciente arrebato de el pensamiento, temiendo a la genética enfermedad de morir solo y sin descendencia. O puede ser que exista una fuerza sobrenatural que nos hace amar en otros lo que más detestamos de nosotros mismos. Yo no lo sé. Solo hago conjeturas.


Cuando hay algo que contar, sale sin ganas. Lo expulsamos para que nuestro interior no se guarde los remordimientos, mejor fuera que dentro.


No dejamos nunca de ser extraños seres humanos.





lunes, 14 de marzo de 2011

Esotérico viaje del instinto

Colors in the sky





El acoso de un febril pensamiento

acaba con mis ganas pero estoy

aprendiendo a controlar

mi mente cada vez mejor.


Esgrimiendo una silenciosa batalla

con el papel para descifrar

el-por-qué.


Vivo intentando aprender

de todo, a pesar de que

odie estudiar algunas veces.


Porque a veces

lo rutinario nos hace sentirnos

hartos del todo.


Dispuesto a no pasar de la raya

afrontando con la cabeza bien alta

que no siempre se gana

porque ganar, a veces, es absurdo.



domingo, 13 de marzo de 2011

Odio histórico a los domingos

Locus Amoenus




Odio por costumbre

los domingos, los recuerdo

como días grises.


Día de hacer maletas, del

falso señor al que se piden

las disculpas.


De andenes, despedidas

y un inmenso sentimiento

de angustia que no se sabe

de donde sale.


Reconozco que me cuesta

acostumbrarme a la normalidad

porque recorro cada noche

mi palacio de la memoria.


Y cada musa sigue

asociada a la mayoría de objetos

que encuentro en el.


En el interruptor de mi mesita de noche

o en el hueco que deja la almohada, a veces

hasta en en el mástil de mi guitarra.


Sudor frío de las pesadillas

motivo del rechazo al amor

material y causa de llevar coraza, escondiendo

los sentimientos al exterior.




3, 2, 1... 3, 2, 1...

We are human machines



Me siento en un banco

esperando ver

a la inspiración pasar,


Nunca aparece a la hora

que habíamos quedado.


Eso es lo bonito.


Exceso de cafeína

combinado con frío

me hace temblar.


Pulso teclas a ritmo

de los latidos de mi corazón.


Devanándome el seso.




sábado, 12 de marzo de 2011

Concentración abstracta

Colores



Discurso cruel

vasto de razones obvias.


Seno de retorcidos y angostos

callejones.


Virus en el inconsciente

delirio obsesivo.


Llama que vuela inerte

mancillando la oscuridad.


Canalizar la energía

es la manera de calmar

la mente.


Somos pensantes obligados

por la dictadura del inconsciente.


La libertad está en pensarla

con las leyes de la empatía.



viernes, 11 de marzo de 2011

Diez segundos

Sentir el aire




Sentir el aire en la cara
síntoma de realidad.

Dejar que los dedos escriban
solos
este corto poema de amor.

Seis veces, o siete, maldije
a mi personalidad
por permanecer mudo.

Después y siempre tarde
escribiré estas últimas palabras al aire.



miércoles, 9 de marzo de 2011

Me distrae mirar tu sombra

Snow



Mi perro está falto de cariño

su mirada me lo dice; puede

que solo esté pidiendo comida, yo prefiero

pensar que siente empatía.


Equilibro mi pensamiento.

Raras veces es lo que parece.


Noto algo dentro

me dice que desistir

no existe, a pesar de que algunos caminos

hieren cuerpo y mente.


Centro de gravedad inconsciente

eres.


Sin yo querer siquiera pensarlo.


Luego llega la realidad

como una bofetada

quedándote las cosas

bien claras.


Yo huyo del constante vacío existencial


Tantos diminutos granos de oro

en forma de tiempo

se amontonan formando una playa

donde se quedan las ganas

de ganar.