Me siento en un banco
esperando ver
a la inspiración pasar,
Nunca aparece a la hora
que habíamos quedado.
Eso es lo bonito.
Exceso de cafeína
combinado con frío
me hace temblar.
Pulso teclas a ritmo
de los latidos de mi corazón.
Devanándome el seso.
Me siento en un banco
esperando ver
a la inspiración pasar,
Nunca aparece a la hora
que habíamos quedado.
Eso es lo bonito.
Exceso de cafeína
combinado con frío
me hace temblar.
Pulso teclas a ritmo
de los latidos de mi corazón.
Devanándome el seso.
Discurso cruel
vasto de razones obvias.
Seno de retorcidos y angostos
callejones.
Virus en el inconsciente
delirio obsesivo.
Llama que vuela inerte
mancillando la oscuridad.
Canalizar la energía
es la manera de calmar
la mente.
Somos pensantes obligados
por la dictadura del inconsciente.
La libertad está en pensarla
con las leyes de la empatía.
su mirada me lo dice; puede
que solo esté pidiendo comida, yo prefiero
pensar que siente empatía.
Equilibro mi pensamiento.
Raras veces es lo que parece.
Noto algo dentro
me dice que desistir
no existe, a pesar de que algunos caminos
hieren cuerpo y mente.
Centro de gravedad inconsciente
eres.
Sin yo querer siquiera pensarlo.
Luego llega la realidad
como una bofetada
quedándote las cosas
bien claras.
Yo huyo del constante vacío existencial
Tantos diminutos granos de oro
en forma de tiempo
se amontonan formando una playa
donde se quedan las ganas
de ganar.
Eres un vaso vacío
que nunca se acaba.
Fría y sombría impresión
de una nueva versión
del inconsciente; sembrado
a lo largo de toda una vida.
Todos embrutecemos
nuestra sangre con alcohol u otro
cualquier estupefaciente, para romper
los barrotes de nuestra conciencia dejando
libres a nuestras intenciones.
Tránsito efímero
sin observar lo que nos rodea.
Yo, condenado
al recuerdo, tengo
una fábrica onírica de la parte
bonita de los momentos; en mi memoria
está el por qué de los versos.
Los dulces
andenes sin recorrer todavía
uniendo fronteras mentales.
Resumiendo la historia
al final todo se quedó en nada.
¿Qué es la vida sin verso?
Eso no quisiera saberlo yo.
Logro dar un paso
hacia delante; voy
aprendiendo el funcionamiento
y controlo así,
poco a poco, los pensamientos
que me hacen obrar
de manera histérica.
Centrando la atención
hacia un punto fijo, canalizando
cada unidad de energía
para plasmarlo a modo de resumen
y no olvidar
“todo está en tu cabeza”.
Me alegra saber que al menos
algunas veces logré expresar
lo que siento o, por lo menos,
de haberlo intentado.
Abro las puertas
hacia una percepción
profunda; un vistazo
al continuo espacio-tiempo sin deformar
atrapado
durante un segundo en la eternidad.
Mis Pensamientos Automáticos
(dicen los expertos)
me llevan hasta el cúmulo incesante
haciéndome perder el control
de esta misma cabeza
que ahora trata descubrir los misterios
y piensa en ti como en uno
de los principales asuntos
sin resolver.
¿Qué debo hacer
si nunca jamás paro
de pensar en todo
y nada a la vez?
Convierto en un vertedero
un folio en blanco con agrios
versos, acompañados de un sabor
a bilis que me impide reconocer
el verdadero gusto
de las cosas.